¿HAS PERDIDO TUS DETALLES?

Una docena de juegos a recuperar para que los niños disfruten jugando en la calle

por / Jueves, 19 abril 2012 / Publicado enJuegos, Noticias
peonza
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Hace tiempo que los niños juegan mas bien poco en la calle. Las grandes cantidades de juguetes que los niños de hoy en día reciben y el cariz de estos juguetes, hacen que los niños de esta generación no conozcan como debieran las calles como espacio donde disfrutar del juego en grupo y al aire libre.
Habría que reivindicar el barrio y sus calles como territorio para disfrutar de juegos “low cost” donde la imaginación, la colaboración y la diversión en compañía de otros niños, haría que las generaciones actuales no crecieran con el mal hábito de jugar de manera individual y en espacios cerrados.
Estos son algunos de los juegos que se podrían recuperar para fomentar el uso de la calle como espacio de divertimento infantil. Además son juegos que no necesitan de un gran desembolso económico para disfrutar de horas de diversión en grupo.

1. Las Chapas

Ese objeto que corona la gran mayoría de las botellas que tanto nos gusta disfrutar a los mayores, siempre fueron un tesoro para los niños. Por lo menos para mí lo eran y me hicieron disfrutar de miles de horas de juego en la calle junto a mis amigos. Tanto las carreras de chapas como el fútbol-chapas fueron juegos que marcaron mi infancia.
Las carreras de chapas me traen recuerdos de toda esa terminología asociada, como ‘Trasqui’ (Trasquilón), ‘Rule’ (Ruleta o Redondilla) o ‘Piki’ (cuando la chapa quedaba en el borde de la carretera), que hacían de competiciones como “La vuelta Ciclista” verdaderos eventos de masas. En mi época los ‘chapines’ de Martini eran de los más codiciados, debido a su gran potencial para tomar las curvas haciendo ‘La Rule’ :)
El fútbol-chapas también era uno de mis juegos favoritos, que hizo que rompiera muchos pares de pantalones persiguiendo el garbanzo sobre el terreno de juego. Ligas, Mundiales y demás torneos hacían que campos de fútbol pintados con tiza en el suelo, fueran habituales en las calles de los barrios. Las chapas se podían adornar con papeles pintados a mano con los diferentes jugadores de equipos o selecciones nacionales. Más tarde vendrían los equipos decorados con cromos de los propios jugadores recortados.

2. Las Canicas

Otro objeto de culto eran las canicas, fabricadas de diferentes materiales como vidrio, cerámica o metal y de diferentes tamaños y colores, que permitían jugar a diferentes juegos como el mítico ‘Guá’ (agujero).
Las colecciones de canicas que se podían conseguir ganando a juegos como el guá, eran un aliciente para montar grandes partidas donde podían participar un gran número de participantes… y ya sabéis que contra más, mejor ;)

3. La Peonza

También conocida como ‘Trompo’, tenía una gran variedad de usos. Se podía jugar a lanzarla y competir por quién conseguía ‘bailarla’ por más tiempo, como cogerla con las manos y hacer virguerías varias.
Otra variedad de juego consistía en sacar las peonzas de tus contrincantes de un círculo, bailando la tuya y pudiendo utilizar la mano para coger la peonza y chocarla contra las situadas en el círculo, para sacarlas fuera.
Los juegos de peonza eran como la vida misma, se podían ganar peonzas, perderlas o incluso que te partieran la peonza en una de las tiradas de alguno de los juegos que se hacían con ellas.
Es cierto que hoy en día existen variantes modernas de peonza (de plástico y patrocinadas por toda clase de monigotes), pero todas ellas se alejan del concepto tradicional del trompo de toda la vida. La moneda que coronaba el extremo del cordón (como la que se ve en la foto destacada) eran una especie de objeto fetiche de la época.

4. La Comba

Es cierto que este juego era típico de niñas en un pasado muy lejano, pero poco a poco y gracias a la incorporación de los niños a su práctica, fue ganando en interés y en diversión.
“Al pasar la barca”, “El Cocherito” o “Soy la Reina de los Mares” fueron himnos generacionales que forjaron su leyenda mientras que los niños de la época saltaban a la comba.

5. El Balón Prisionero

También conocido como “matagente”, “a matar”, “vivos y muertos”, “el quemado”, “campos quemados”, “el delegado”, “el matador”, “balón tiro”, “las naciones”, “la matanza”, “matasapo”, “manchado” o “brilé”.
El objetivo era lanzar la pelota a los adversarios, ya que cuando un participante es tocado por la misma se va a la zona de los brilados de su equipo. Gana el equipo que logre sacar del campo a todos sus adversarios. Los movimientos de los jugadores se limitan a su propio campo, no pudiendo traspasar la línea que los separa del campo rival. Al atrapar la pelota con las manos un miembro de tu equipo, que esta en al zona de los brilados, podía regresar al campo de juego.
Este era el típico juego donde en bastantes ocasiones se jugaba “chicos contra chicas”.

6. Churro, mediamanga, mangotero

También conocido como “Churro va”. Uno de los juegos que mas diversión y risas me ha proporcionado en mi infancia, juventud e incluso en mi etapa de adulto :P
Los jugadores del equipo que para, se colocan en fila, el primero apoyado de espalda contra una pared o similar, los demás agachados con su cabeza entre las piernas del siguiente jugador, formando una especie de barrera alargada. Los jugadores del equipo contrario saltan uno por uno por encima del final de la barrera intentando llegar lo más adelante posible, y han de quedarse sentados en el sitio en el que caen; pueden ayudarse impulsándose con las manos. Si no consiguen meter a todos los jugadores sobre la barrera de contrarios, pierden y pasan a parar.
Una vez que todos han saltado, el primero que lo ha hecho dice churro, mediamanga, mangotero, adivina qué es lo primero u otras fórmulas parecidas, y pasa a apoyar su mano en el antebrazo contrario (churro), en mitad del brazo (mediamanga) o en su otra mano (mangotero). Si el equipo que para, adivina dónde tiene la mano, se invierten los papeles de los equipos. Lógicamente el primer jugador de la barrera, que ve lo que pasa, no puede hablar. Si no lo adivina o la barrera de jugadores se derrumba antes de tiempo, se mantienen los papeles de los dos equipos.

7. El Escondite

Este juego de toda la vida, es de los pocos que veo jugar de vez en cuando a nuestros niños actuales. Cuando conseguías cantar el típico “Por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero” era como sentirse el héroe del grupo por unos momentos. Para todos menos para el que seguía ligándola, claro :)
También existía una versión denominada ‘El Escondite Inglés’, donde quién se la ligaba, cantaba “Un, dos y tres, al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies” mirando hacia una pared, mientras que los demás intentaban llegar a esta, sin que les vieran moverse. Ganaba el primero que tocara la pared donde se situaba contando el que se la ligaba.

8. La Goma

Dos de los participantes se sitúan frente a frente en el interior de la goma, la cual se coloca a la altura de los tobillos. El resto de los jugadores irán saltando por turnos. En el momento en que se produzca el fallo, ésta o éste ocupará el lugar de quien sujete la goma. A medida que avanza el juego se va incrementando la dificultad, es decir, la goma pasa de los tobillos a las rodillas, los muslos, la cintura, axilas, cuello y por último, se sujeta con las manos extendidas sobre la cabeza.
Este juego aunque lo jugaban tanto niñas como niños, lo recuerdo como un juego más de niñas donde era difícil ver niños jugando. Puede que fuera por el hecho de su estética o porque fuera demasiado complicado para niños :P

9. El pañuelo

También conocido como ‘La Bandera’. Se forman dos equipos y cada equipo asigna un número a cada jugador. A continuación, se forman dos hileras, y entre ellas se coloca el jugador que aguanta el pañuelo y que será quien vaya cantando los números. Cuando, por ejemplo, canta el 2, saldrán de cada hilera los dos jugadores que tengan asignado este número. Rápidamente llegarán hasta el pañuelo e intentarán cogerlo y llevarlo a su campo sin ser alcanzados por su contrincante. El jugador que aguanta el pañuelo se mantiene sobre una raya que divide en dos el campo de juego. Es muy frecuente que la pareja de jugadores que intervienen en la partida llegue al mismo tiempo al pañuelo. Entonces, se suceden los amagos de cogerlo, de forma que si un jugador finge cogerlo y el otro empieza a perseguirlo traspasando la raya, éste quedará eliminado. Cuando un jugador está eliminado, el número que tenía asignado pasa a ostentarlo otro de su mismo equipo, que tendrá a partir de este momento dos números. Ganará el equipo que logre eliminar a todos los contrarios.

10. La Rayuela

También conocido con el nombre de ‘Tejo’ o ‘Truque’.
Se traza en el suelo con tiza o yeso un diagrama constituido generalmente por una serie de rectángulos coronados por un semicírculo. El número de casillas cambia de una variedad a otra; podemos encontrar desde 6 a 11 o más casillas. Se enumeran los distintos compartimentos, a los que también se les puede dar distintos nombres. La/el jugadora/or arroja su tejo (generalmente una piedra lo más plana posible) al primer compartimiento, que se salta a pata coja, realiza el recorrido sin pisar el dibujo, y al final, empuja el tejo fuera del diagrama, para luego pisarlo. Lo mismo hace con las otras casillas hasta llegar a la última. En algunas casillas que reciben el nombre de “descanso”, así como en la casilla final, que puede llamarse “cielo”, “gloria” o “paraíso”, la/el jugadora/or puede asentar los dos pies. En otras casillas no se puede hablar y algunas veces deben saltarse, es decir, que ni el tejo ni la/el jugadora/or pueden tocar esas casillas. Otras casillas están divididas en dos partes por una línea diagonal o vertical y deberá saltar sobre ellas con las piernas abiertas; es decir, poniendo un pie en cada parte. La/el jugadora/or pierde cuando posa los dos pies en las casillas donde no está permitido, cuando pisa las líneas del diagrama, cuando el tejo sale del dibujo, o cuando el tejo quede sobre una línea, pasando el turno a la/el siguiente participante.
Era un juego ya conocido en la Grecia clásica con el nombre de “escolias” y en la Roma Imperial con el de “juego de las odres” y se juega prácticamente en todo el mundo con muy diversos nombres. Uno de los más antiguos dibujos de Rayuela está pintado en el suelo del Forum de Roma. Actualmente se sigue jugando en Europa, Estados Unidos, Rusia, China o India.

11. El Calientamanos

Se juega por parejas, que se colocan uno frente al otro. Un jugador coloca las manos hacia arriba y el otro coloca las suyas encima de las manos del otro jugador, hacia abajo. El juego consiste en que el jugador que tiene las manos debajo intentará golpear con una de sus manos el dorso de alguna de las manos del otro jugador. La mano con la que puede intentarlo será de su elección. El jugador que tiene las manos arriba deberá evitar que le golpeen alguna o las dos manos. Si lo consigue, se cambian los papeles en el juego.
Este juego puede parecer un pelín violento a primera vista, pero como dice su nombre, no debe pasar de ser un entretenimiento para agudizar los reflejos y pasárlo bien jugando con tus amigos. Además, en invierno tiene la utilidad que expone su nombre :)

12. Policías y Ladrones

También conocido como “poliladrón” o “rescate”. Consiste en dividir a los jugadores en dos grupos iguales. Uno de perseguidores (denominado “policías”) y el otro que huye (denominado “ladrones”).
Al ser atrapado un ladrón, es llevado a un lado del campo de juego en un lugar que se haya designado previamente como la “cárcel”. De ésta a su vez existen variantes donde los ladrones pueden también atrapar a los policías, que los ladrones puedan liberar a los presos o donde el jugador atrapado debe hacerse el muerto hasta que todos los de un grupo hayan sido atrapados. ¿Tú que eras, mas de polis o ladrones?

Como véis, existen una gran variedad de juegos para que los niños de hoy en día puedan disfrutar jugando en grupo en la calle. ¿Habéis jugado en vuestra infancia a alguno de estos juegos? ¿Qué juegos de este tipo os gustaría recuperar para vuestros hijos y/o niños? ¿Creéis que los niños deberían jugar mas tiempo en la calle y con otros niños?.
Os recomiendo la lectura de este artículo de ‘El País’ donde se reivindica la calle como territorio natural de juego para los niños.

Vía | unadocenade

Imagen | tonoregeram

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